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Estancias en Argentina:
Del Polo a la Patagonia

Por Lorie y Paul Bennett


Es muy tranquilo aquí en las pampas. Los únicos sonidos son las brisas que mueven las hojas de los eucaliptos, el chisporroteo del cordero asado al carbón, el relincho de los caballos pastando, conversaciones en voz baja desde la terraza. Estamos en la Estancia El Rocío, a un poco más de una hora de la frenética Buenos Aires.

En la Estancia Peuma Hue cerca de Bariloche, en la zona de los grandes lagos de Argentina, disfrutamos visuales de los rayos de sol iluminando las colinas, las travesuras de los coloridos patos carguen y las liebres patagónicas y, luego, la magnificencia de la luna llena reflejada en el Lago Gutiérrez.

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Lejos de todo, usualmente al final de bruscos caminos de tierra, se encuentran estos elegantes refugios que ofrecen una calida hospitalidad––las estancias de Argentina. Visitamos dos de ellas durante las seis semanas que estuvimos en ese país. En ambas, experimentamos más que una habitación y comidas de un hotel cinco estrellas––tuvimos el privilegio de sentirnos, brevemente, parte de una familia extendida.

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En Buenos Aires, abundan los taxis y a grandes velocidades y la música del tango suena por todas partes. A solo 60 millas de distancia, se encuentra la Estancia El Rocío donde la vida es mucho mas desacelerada. Los dueños Patrice Graviere y Macarena Llambi nos brindan una calida bienvenida a la refinada vida en una estancia de las pampas.

Nos hemos demorado porque, para garantizar la seguridad de los huéspedes, la ubicación de El Rocío no esta bien publicitada. Y Carmelo, nuestro chofer, olvido traer su mapa. Sin embargo, luego de frenar varias veces para pedir direcciones, arribamos al camino de entrada después de haber disfrutado del paisaje durante el viaje.


Estancia El Rocio Owners
© Estancia El Rocio

Hemos venido por un solo día, pero inmediatamente desearíamos poder quedarnos durante una semana. Todavía esta fresco al inicio de la primavera, pero el sol esta brillando y bebemos café mientras conversamos en la terraza de la casa de estilo provenzal. Las glicinas están en flor, las vistas de pastos se extienden hasta el horizonte y el espresso esta excelente.

Descendiente de banqueros franceses, Patrice habla bien en tres idiomas. Para la española–argentina Macarena, el inglés es más difícil. Su habilidad como decoradora y previa compradora para Hermes se hace notar en toda la casa de ensueño que es su propia residencia.

&El arquitecto básicamente tomo mi diseño de una casa que cree cuando tenia 12 años y lo convirtió en realidad,& comenta Patrice. 'Ahora queremos que nuestros visitantes se sientan honrados de ser huéspedes en nuestro hogar&. Y así nos sentimos.

Nos muestran recuerdos coleccionados con adoración de los viajes que han realizado por todo el mundo, incluyendo caprichosas balanzas para baño con forma de cerdo, puertas del siglo 18 de un monasterio jesuita y llamativas mascaras de cerámica mexicanas. Un armario del siglo 19 de Portugal sirve de armario para bebidas alcohólicas en la sala de estar.

Estancia El Rocio
© Estancia El Rocio

Aquí, el chef Ramón Perdomo preside los desayunos completos y las comidas elegantes combinadas con vinos finos. Pero el almuerzo de hoy es al aire libre, un tradicional asado (barbacoa argentina).

Los demás huéspedes son un escritor de Nueva York con su esposa nacida en Rusia que arriban en taxi y una pareja de recién casados en luna de miel provenientes de Washington DC que llegaron en helicóptero desde el aeropuerto internacional de Ezeiza en Buenos Aires el día anterior.

La conversación es tranquila aunque estimulante, el personal esta silenciosamente atento y el tiempo antes del almuerzo se pasa con comodidad. Una gran mesa esta preparada al estilo picnic y nos ofrecen costillas de un cordero entero que fue asado cuidadosamente durante aproximadamente cuatro horas por el gaucho cocinero Luis Etehuest y su alegre y joven asistente Eduardo Lourtau.

Ramón provee los &agregados&(acompañamientos) que incluyen una ensalada de verduras verdes locales y papas chicas en manteca con menta. Nuestro festín al aire libre termina con helado de vainilla casero y frutillas frescas.


Estancia El Rocio bedroom
© Tim Leffel

En este elegante rancho de 260 acres, andar a caballo y el polo son las pasiones de los dueños y de muchos huéspedes. Pero también se puede disfrutar de una encantadora soledad. Este es el lugar perfecto para leer un libro al borde de la piscina en un día calido o al borde del hogar encendido si hace frío; para disfrutar de un vaso de vino y buena conversación con visitantes de alrededor del mundo, o para hundirse en un sillón y contemplar en silencio. Los fanáticos de la fotografía se sienten especialmente atraídos por las gloriosas puestas de sol.

Paseamos por los establos y conocemos a algunos de los gauchos y caballos, luego manejamos algunas millas hacia el rancho vecino donde se esta desarrollando un partido de polo. El partido termina cuando se esta poniendo el sol y Florencia, una de las veloces jinetes, se presenta y nos invita a acompañarla en su mesa para compartir una comida argentina mas refinada.

Sin ganas de irnos, dejamos la estancia, asegurándole a Patrice––y a nosotros mismos––que volveremos para gozar en forma mas completa de su maravillosa casa y hospitalidad. Pero no creemos que vayamos a jugar polo!!

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Arribando al aeropuerto de Bariloche desde Buenos Aires, el guía Martín nos da la bienvenida y nos transporta en auto hasta la Estancia Peuma Hue, señalando los puntos de interés en el camino. Es temprano en la primavera y todavía hay esquí en el cercano Cerro Catedral.

En menos de una hora, nos desviamos de la ruta pavimentada y avanzamos a los saltos por un áspero camino de ripio de una vía hasta la propiedad, descubriendo coloridos patos, liebres salvajes, caballos y ovejas durante el trayecto. Las nubes pronto tapan el sol y el clima se torna fresco y ventoso. Pero la calida bienvenida a la estancia, en el fondo del Lago Gutiérrez desde Bariloche, mas que compensa el hecho de que el clima este inestable.

La dueña Evelyn Hoter y el gerente Marcelo Marpegan nos acompañan a un almuerzo tardío y, mientras saboreamos pastas caseras y un vaso de vino, nos presentan los alrededores y las actividades que se ofrecen.

Estancia Peuma Hue
© Lorie y Paul Bennett

La propiedad de 500 acres con lago se ubica entre los casi inmaculados bosques del Parque Nacional Nahuel Huapi, entre arroyos y cascadas. El paisaje cambia constantemente mientras que los rayos del sol se asoman entre las nubes dispersas, haciendo foco en una catarata que desciende salpicando el pico D’Agostin que se avecina sobre nosotros.

La palabra Mapuche &peuma hue& significa &lugar de sueños&. Evelyn, una psicóloga, ahora vive su sueño y lo comparte gentilmente con sus huéspedes. Sentimos que hemos sido invitados a compartir un tiempo con una amiga.

Las habitaciones hermosamente decoradas y las áreas comunes de la estancia se localizan en varios edificios dispersos sobre la propiedad. Todas han sido construidas a medida y amobladas con cariño, a veces con piezas diseñadas por el negocio de carpintería de la estancia. Todas ofrecen vistas espectaculares.

La casa principal tiene cuatro dormitorios y también sala de estar y sala de comedor. Nos ofrecen la enorme suite principal de la planta alta. Amplios ventanales brindan impactantes vistas en casi todas las direcciones, incluyendo hacia arriba––hay una techo de vidrio único sobre la bañera. Tomamos fotos desde el balcón.

A través de un puente colgante se accede a una casa de huéspedes y la cabaña de riachuelo es la casa original de la propiedad, restaurada apropiadamente. Otra cabaña mas arriba en la ladera de la montaña esta totalmente retirada y resulta &conveniente para parejas en su luna de miel u otros que buscan privacidad&, comenta Evelyn. Una pensión separada ofrece instalaciones para grandes reuniones y un precioso templo sin religión especifica esta lista para casamientos, conciertos y otros eventos.

Peuma Hue View
© Lorie y Paul Bennett

A 2500 pies sobre el nivel del mar, en verano esta placenteramente fresco y en invierno casi no recibe nieve. Evelyn nos cuenta que se puede nadar en el lago durante los días muy calurosos. "Esta zona es muy segura. No hay víboras, grandes felinos, ni nada que los pueda lastimar", agrega con una sonrisa. Los huéspedes pueden realizar caminatas, cabalgatas, navegar en kayak, pesca, avistamiento de pájaros o ascenso por cuerda, todo esto dentro de la misma propiedad.

Evelyn nos presenta a Cristiana Barrett, su entrenadora de caballos. Cris se encarga de asignar un caballo a cada huésped según las necesidades de los huéspedes––por eso a Paul se le ofrece el caballo mas viejo y tranquilo de la estancia! Ella promueve a que los niños locales aprendan a montar y a jugar polo. Ella arma mazos del bambú local, logrando que sean más livianos para manos más pequeñas.

Oportunidades para realizar otras actividades incluyen montañismo en los cerros y rafting de aguas blancas en los valles. Evelyn pertenece a Al Sur de Nahuel Huapi, un equipo formado por dueños de hoteles y operadores turísticos de la zona, y así puede conectar a sus huéspedes con cualquier actividad que deseen realizar y con los profesionales que los ayudaran a realizarlas.

En un día de viento y lluvia, cancelamos nuestro planeado paseo de rafting por el Río Moreno y nos conformamos con realizar un viaje en auto por el campo con Martín y su compañero de rafting, Andre. Los valles de la División Continental se visualizan cuando salimos, pero no los picos de las montañas.

Nos detenemos para admirar a &las linternas chinas& — un tipo de parasito que ilumina los árboles. Los arbustos de Calafate prometen bayas comestibles hacia fines del verano. Los árboles incluyen mirtos y hayas patagónicas, tan reconocido por su madera.

En la cabaña de riachuelo privada nos sirven patee y vino mientras conversamos sobre política y estilos de vida de Argentina con ambos jóvenes. Ambos provienen de grandes ciudades pero eligen el estilo de vida natural del norte de la Patagonia. Durante nuestro regreso a Peuma Hue, las montañas lucen reafirmadas bajo un cielo despejado.

En nuestra última noche, preferimos cenar afuera en el encantador restaurante, Cassis, con vista al Lago Gutiérrez. El marco es hermoso, el strudel de cordero y lomo de venado están esplendidos, el Malbec una excelente combinación y los postres son totalmente exquisitos.

Marcelo nos da la bienvenida de regreso a la estancia con una copita de coñac bajo una brillante luna llena que transita sobre Lago Gutiérrez. Va a resultar difícil irse en la mañana al cruce de los lagos hacia Chile.



Direcciones de sitios web:
       Estancia El Rocío: www.estanciaelrocio.com
       Estancia Peuma Hue: www.Peuma–hue.com

Reseña por Paul y Lorie Bennett

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