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Hacienda Tres Rios — Riviera Maya

Carreterra Cancun Tulum km 54, Playa del Carmen, Quintana Roo

La mayoría de los hoteles all-inclusive que están creciendo sin freno sobre la costa entre Cancún y Tulum siguen un patrón similar. Hacienda Tres Ríos es un intento de diferenciarse por encima del montón y, a pesar de que tropieza en varios aspectos, es claramente una alternativa mas tranquila y mas refinada al típico hotel. La reserva natural – que permite nadar en cenotes – completa la diferenciación.

Situado a solo seis millas al norte de Playa de Carmen, Tres Ríos fue construido en el cruce de tres ríos y casi la mitad de sus 326 acres están dedicados a una reserva natural, con aproximadamente 90 especies animales, 120 especies de plantas, y 10 cenotes en el terreno. A pesar de que es fácil encontrar aspectos ambientales objetables, la verdadera historia es que este complejo hotelero es absolutamente opuesto a los edificios de hormigón sin vegetación que han definido la mayor parte de esta costa en el pasado. Adopta el paisaje natural en lugar de arrasarlo, y a la misma vez le brinda una experiencia culinaria más refinada de lo que se esperaría de un hotel all–inclusive

Realmente se trata de un enorme hotel de playa, con dos inmensas piscinas de natación en el centro de una serie de edificios situados en forma de U, con un club para niños, actividades organizadas, una oferta del tipo “tiempo compartido”, y sin fin de bebidas. Sin embargo no existe una pizca de libertinaje aquí. La música que se escucha en algunas áreas provoca sueño, como la música cursi de película y la música ambiental tipo Muzak.

La recepción principal impone el estilo con sus amplias áreas con asientos y una persona tocando melodías de show y clásicos exhaustivamente en un piano. El proceso de check–in incluye la necesidad de mostrar el pasaporte, pero afortunadamente los huéspedes no deben portar una pulsera. Cerca de la recepción se encuentran una gran tienda de regalos, una oficina de información para viajeros, una patisserie, y un bar de deportes. Fuera de la pared de vidrio se visualiza un río completo con manglares, el complejo con las piscinas, y el océano a la distancia.

La playa en si misma es uno de los peores aspectos aquí, por ende aquellas personas que buscan una amplia franja de suave y blancas arenas y aguas azules transparentes van a estar mas contentas en otro lugar. Creada en un terreno de manglares, la playa es una franja arcillosa y llena de algas que sirve mas para descansar que para nadar. Las dos enormes y curvilíneas piscinas son una mejor opción, con muchos asientos con almohadones, toallas esponjosas, y parasoles. Existen áreas menos profundas para los niños y algunas piletas de agua caliente con hidromasaje sobre los costados. El servicio en la zona de piscina puede resultar excesivamente lento a veces, pero corre durante todo el día, con meseros sirviendo comidas y cócteles directamente a la mesa adjunta a su sillón. Un restaurante con servicio completo (denominado bar de tentempiés pero realmente mejor que eso) y una parrilla que cocina pizzas a la leña ofrecen servicio de mesa al lado de las piscinas.

Las experiencias culinarias aquí son superlativas y son el factor principal que logra que Tres Ríos se posicione muy por encima del promedio de los hoteles all-inclusive. Existe un gran restaurante tipo buffet pero elimina las tan comunes mesas calientes. En reemplazo, porciones pequeñas de atractivos platos se presentan sobre una fuente, fomentando el saborear más que la glotonería. Un omelet para el desayuno y un puesto de waffles le agregan más opciones y la selección de jugos frescos exprimidos se combina con una oferta de Belinis, Mimosas, y Bloody Marys. El menú de comidas es internacional pero siempre incluye algunas interesantes opciones locales tales como salbutes o cochinita pibil.

Los verdaderos destacados, sin embargo, son los dos restaurantes a la carta ubicados en el edificio principal. El de “alta cocina mexicana” en el segundo piso hace honor a su nombre, presentando platos artísticos y postres extravagantes que no estarían fuera de lugar en la ciudad de México, acompañados por una buena selección de tequilas y vinos que se cobran por copa. (Aunque desafortunadamente, la selección de cervezas esta limitada a solo dos marcas diferentes de cerveza en lata). Otro restaurante alterna entre pan-asiático e italiano, en ambos casos logrando sorpresivamente excelentes resultados en cuanto a autenticidad, y a la vez deleitando la vista con su estilo. Esta no es la típica comida de hotel: la mayoría de los platos aquí son netamente superiores a lo que se encuentra en los restaurantes independientes de la cercana Playa del Carmen.

Las habitaciones son igualmente impactantes. Las de menor nivel son junior suites de 645 pies cuadrados con pisos de mármol, muebles de caoba, una sala de estar con un sofá cama separada por una mampara, lujosas camas con cabeceras que tienen luces de ambiente incrustadas y buenas lámparas para lectura, y terrazas amobladas. Los mini bares se reponen a diario (o antes a pedido) con cerveza, soda, y agua. Los aparatos electrónicos incluyen HDTVs con pantalla plana de 42 pulgadas, cajas de seguridad electrónicas, equipos de CD/DVD, bases para iPod, maquina para café, balanzas, y Wi-Fi sin cargo en la habitación. Las sabanas que son de algodón egipcio de hilado grueso y un menú de almohadones se suman a batas, pantuflas, y artículos de tocador marca Teva para sentirse mimado. Algunas de las junior suites solo tienen un gran baño de lluvia de mármol, mientras que las “spa suites” también poseen un hidromasaje.

Las suites con un solo dormitorio poseen casi el doble de espacio y dos baños, mientras que las suites con dos dormitorios tienen el tamaño de un apartamento, con más de 2,000 pies cuadrados. Varias de las habitaciones están equipadas para recibir a personas con sillas de ruedas. El servicio de habitación corre durante las 24 horas y se encuentra incluido en el plan all–inclusive.

Las actividades que se ofrecen en el hotel Hacienda Tres Ríos no son los deportes típicos como voleibol y gimnasia aeróbica. Muchas se centran alrededor de la reserva natural, de los cuales se destaca un tour y caminata por cenotes que termina con uno nadando corriente abajo por un río de aguas frescas y transparentes, con una mascara provista para poder ver cangrejos con manchas y peces moviéndose en el fondo. También se puede navegar en kayak por el río y nadar en el cenote hondo que se encuentra al final del río, o llevar el kayak por la costa hasta arribar a una mejor playa. También se puede solicitar una bicicleta para realizar sus propias exploraciones, o tomar un tour guiado en bicicleta a través de la reserva natural.

El gimnasio del hotel es excelente, lleno de nuevos y sofisticados equipos, y los tratamientos en el atractivo spa están disponibles por una tarifa adicional. Se incluyen clases de yoga que se llevan a cabo en una terraza cubierta con palapas al lado del mar. Aquellas personas que no llevaron su propia computadora portátil pueden acceder a Internet sin cargo en el centro de negocios o en el Salón Exit, preparado para los huéspedes que ya han realizado el check–out y que deben esperar un vuelo de avión.

Como con las inmaduras palmeras que tiene la propiedad, el servicio aquí todavía le falta crecer y mejorar y los huéspedes deben estar preparados para adaptarse rápidamente al “horario mexicano” cuando arriban. Este nuevo y prometedor complejo hotelero tiene en resumen mas puntos positivos que negativos, por más que existan ciertos defectos que necesitan trabajo de mejora.



Dirección de sitio web:www.haciendatresrios.com
Número total de habitaciones: 273
Precios publicados: $350 a $1,289 base doble, all-inclusive.

Reseña y fotos por Timothy Scott


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