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Sonesta Posada del Inca Yucay — Yucay, Peru

Plaza Manco II 123, Yucay, Peru

El Hotel Sonesta Yucay en el Valle Sagrado cerca de Cusco es el mejor lugar para experimentar el ritmo lento del paisaje peruano con comodidad. Preservando el estilo colonial, la propiedad se asemeja a un pequeño pueblo con una iglesia, tiendas y un mercado de artesanías.

Sonesta Posada del Inca Yucay

El Hotel Sonesta Posada del Inca en Yucay es un lugar hermoso en donde descansar––literalmente––antes de partir hacia Cusco o Machu Picchu. Ubicado en el pintoresco Valle Sagrado a mitad de camino entre Ollantaytambo y Pisac a 9000 pies de altura, el Hotel Sonesta es un pueblo completo con su propia iglesia dentro del pequeño, sereno pueblo de Yucay. La hora de viaje en auto desde el aeropuerto en Cusco al hotel es una de las increíbles vistas: montañas, valles, campos y flores. Los visitantes ingresan al hotel a través de lo que alguna vez fue el Monasterio Santa Catalina de Sena del siglo 17 donde cada habitación contiene una plaqueta conmemorando a la monja que allí habitó.

En la siguiente plaza, una de varias centradas alrededor de fuentes con agua decoradas con coloridas flores, los huéspedes reciben una taza de chocolate caliente de bienvenida para ayudar a aliviar los efectos de la altura. El chocolate caliente se encuentra disponible en el vestíbulo durante las 24 horas. Exhibidos bajo vidrio en las mesas de café del vestíbulo se hallan documentos históricos relevantes al hotel y a la historia del convento.

El hotel recientemente remodelado ahora ofrece instalaciones mejoradas ubicadas en cuatro edificios de dos pisos de estilo colonial rodeados por hermosos jardines. Las habitaciones tienen cerraduras y llaves de hierro antiguas, las puertas tienen ventanillas, las camas lucen edredones y tienen cabeceras de piedra y madera, y los baños––aunque pequeños––tienen fregaderos de diseño. Las habitaciones conservan un aspecto de claustro que algunos pueden percibir como deficiente y que otros aceptarán como parte del ambiente.

Este es un lugar para relajarse, disfrutar del increíble paisaje, pasear por el pequeño pueblo que aún no ha sido arruinado por el comercialismo, y adaptarse a la altitud. El lujo es el entorno bucólico. Emoción es hablarle a las alpacas, observar las estrellas, mirar a los agricultores regresando de los campos con sus animales, conversar con los vendedores de artesanías, leer en los muy cuidados jardines, tomar un trago alrededor del hogar central en el Bar Wayra Wasi escuchando música Andina en vivo, y disfrutar del spa. Aquellas personas que estén buscando entretenimiento organizado y tours estarán más felices permaneciendo en Cusco.

Este hotel es el favorito de exclusivos grupos de turistas que arriban al terminar el día y parten temprano en la mañana. Durante el día el hotel se convierte en un lugar muy silencioso, algo imposible de encontrar en la ciudad de Cusco. El personal es muy cordial y servicial aunque se muestran asombrados de ver gente en el hotel durante el día.

El Restaurante Inkafe esta decorado con artefactos coloniales que incluyen una enorme cocina antigua de hierro fundido donde se preparan las tortillas para el desayuno. En el menú peruano e internacional figuran alpaca y otras especialidades locales. Es la única opción viable para cenar en el área.

Cuando arriban los grupos de turistas, los vendedores de artesanías exhiben sus mercancías en la plaza principal del hotel frente a la iglesia y las pequeñas tiendas ubicadas alrededor de la plaza abren sus puertas. Varias veces en la semana, microbuses que hacen turismo en el Valle Sagrado aparecen de imprevisto en el hotel para disfrutar de la "Feria Andina" en la cual participan músicos, artesanos, y vendedores de artesanías, y se brinda un almuerzo estilo buffet que incluye comidas típicas servidas en el pabellón al aire libre. Un comentario comúnmente escuchado en un día de feria es: "Desearía que nos estuviéramos hospedando aquí. Es tan tranquilo y hermoso."

Tomar el tren a Machu Picchu implica un viaje en coche de 30 minutos hasta la estación en Ollantaytambo. Y mientras el personal se encarga de organizar tours, este es un lugar para pasar un par de días relajándose y climatizándose. Hay poco para hacer en el Yucay además de mezclarse con la comunidad local, pero para aquellas personas que están buscando experimentar la serenidad del Valle Sagrado, la Sonesta Posada del Inca Yucay es la mejor opción.



Sitio web: www.sonestaperu.com
Número total de habitaciones: 84
Tarifas publicadas: $100 a $165

Reseña y fotos por Sandra Scott.


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