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The Resort at Pedregal

Camino de la Plaza 145, Cabo San Lucas, Baja California Sur, Mexico

Tomó dos años finalizar The Resort at Pedregal. El resultante castillo en la arena combina vistas increíbles y un servicio de primera. Ubicado m´s allá de la línea de hoteles de lujo en el Corredor de Cabo, este distiguido escondite es una estrella indiscutida en Cabo San Lucas.

The Resort at Pedregal

The Resort at Pedregal no es necesariamente mejor que otras excelentes propiedades en Los Cabos, la ruta entre Cabo San Lucas y San José del Cabo está llena de hoteles destacados incluyendo Las Ventanas, Esperanza, el One&Only Palmilla y el Marquis Los Cabos,. Pero a San Lucas, con el principal puerto deportivo de la zona y una reputación para la fiesta, siempre le ha faltado un hotel que lo distinga, con servicio y amenidades excelentes.

La ubicación de Pedregal, debajo un barrio de mansiones, provee un valor comparativo excelente. El lado del Pacífico de San Lucas asegura vistas increíbles y temperaturas más bajas que en el más caluroso pueblo, y los restaurantes, tiendas y actividades de Cabo están directamente del otro lado de un túnel privado.

Hasta hace pocos años, la costa del Pacifico de Cabo fue un secreto aislado, con el hotel Solmar en la punta sur y Los Arcos y Finesterra ubicados en altura al principio de la punta norte. Ahora es sede de propiedades de tiempo compartidos gigantes, incluyendo el estridente Playa Grande. Pero la familia Díaz, venerables residentes y dessarolladores de Cabo, son dueños de las diez hectáreas más tranquilas de la costa. Dudaron mucho en dessarollar su playa privada, pero fueron convencidos por miembros más jóvenes de la dinastía, quienes prometieron mantener el estilo y clase del prestigioso desarrollo Pedregal de la familia, hogar de celebridades y acaudalados viajeros.

El acceso fue la desventaja m´s grande, porque la playa está rodeada por rocas y precipicios. La solución: 300–metros de un túnel privado construido a través de peñascos y acantilados. Iluminado por candelabros y linternas, el túnel se abre a vistas dramáticas del Pacífico color zafiro sobre un cielo celeste.

Asistentes y mayordomos dan la bienvenida a los huéspedes en un lobby al aire–libre con toallas frias y jugos y guían sus pasos a través de un proceso de registro sencillo y hasta sus cuartos. El equipaje está ubicado en estantes cuando los huéspedes llegan y son agasjados con tequila Don Julio, un plato de fruta fresca, una máquina de espresso y una chimenea de gas.

Naturalmente tuve problemas manejando todos los aparatos. Llamé al servicio de limpieza para que me ayudara con la maquina de café—tomó dos personas entenderla. El Capella hizo su apertura poco a poco y sin espamento (debido a la baja de reservas en la temporada baja del medio–verano) y a veces sentí que el personal de respaldo estaba encargado de todo. Afortunadamente el asistente personal a cargo de mis necesidades era un verdadero profesional, al punto que por las tardes me entregaba guacamole y cervezas frias.

Mi habitación, la más barata de todas, tiene un balcón con una delgada alberca horizontal frente al mar. En todas los habitaciones y suites, los baños abiertos con pesadas puertas corredizas tienen duchas tipo lluvia (con duchas removibles, también) y tinas sin apoyo tambien con cabezas de ducha. Dos lavabos de talavera enfrentan un espejo largo al que tristemente le falta buena iluminación buena y un espejo para el maquillaje—un desvantaja que aseguran se resolverá pronto.

Todas las habitaciones y suites están decoradas con muebles y decoraciones mexicanas artesanales, incluyendo lámparas de piel, almohadas bordadas, y muy gastadas puertas de madera. Las suites tienen todo lo que pueda necesitarse, desde escritorios (que no hay en las habitaciones) a recámaras separadas y salas. La Estrella y Pedregal suites en el punto norte de la propiedad son absolutamente perfectas para cualquier persona buscando privacidad. Las terrazas con chimeneas, albercas y butacas con almohadas están ubicadas directamente encima de la arena, las camas mirando hacia el mar.

Quizás quiera mudarse a unas de las Casitas del Playa permantemente—donde se cumplen todos los criterios para un viaje idílico al lado del mar. Las recámaras tienen vista al mar y las cocinas están equipadas con aparatos marca Viking y paneles de piel para las refrigeradores. Las recpamaras son muy similiares que los de las habitaciones, pero la terraza le gana a los balcones. Puede saltar a una alberca desde la puerta de la recámara o su propia porción de cesped. Un gran fogón al lado de la alberca crea el escenario ideal para una cena romántica al lado del mar.

Capella Cabos habitación

El servicio de habitación fue limitado durante mi estadía en el hotel—había tan pocos huéspedes que casi me aprendí sus nombres. El bar de ceviche, que estaba esperando con mucha anticipación, todavia no estaba abierto y las horas eran limitadas en el restaurante al lado del mar. Don Manuel, el restaurante principal, sirvió para cubrir estos huecos.

El buffet de desayuno fue servido en una cocina abierta y azulejada, estilo hacienda. Atrás de una isla de la cocina, se encuentra el encargado de los jugos, quien mezcla verduras y frutas por pedido. A lo largo de otra isla llena de panes preparados, un chef prepara deliciosos chilaquiles. Platos de mango y moras frescos, quesos y carnes, y todo tipo de elementos típicos de buffet cubren los azulejos de las mesas de la cocina.

Los sabores mexicanos dominan el menú de cena. El pozole de langosta, empanada rellenas de flor de calabaza, y el entrecotte de Sonora fueron ganadores, pero otros platos necesitan más trabajo. El interior del restaurante incluye varios lugarcito intimos para cenar que abren a una seria de cavas de vino. El servicio fue impecable y el ambiente sofisticadadamente casual.

Las cascadas salpican a una alberca cubierta ubicada en el Spa Auriga, un sitio de relajación de 10,000 metros cuadrados en el cual se dise&nitlde;aron tratamientos con consejos de una curandera para reflejar las tradiciones mexicanas para la salud. Los cuartos de terapia abren a una alberca del spa y una más pequeña y más caliente alberca para hidromasaje. Algunos de los expertos terapeutas fueron contrados de otros spas de lujo en Cabo—robarle empleados a la competencia es una tradición local.

Los visitantes asiduos de Cabo seguramente van a comparar The Resort at Pedregal a su competencia. Su conveniente ubicación deleitará a los pescadores, amantes de ir en lancha y los fanáticos de la vida nocturna. El escenario deleitará a los amantes de la naturaleza cuando vean a las ballenas migrantes aléjandose del litoral en invierno. Las tarifas son altas, como es propio en Los Cabos, pero el servicio y el ambiente acogedor y lujoso lo pone en una categoría única.

Página Web: www.theresortatpedregal.com/
Número de Habitaciones: 66
Tarifas publicadas: $475–$4500 cada habitación o villa

Reseña y fotos por Maribeth Mellin.